| Historia |
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Página 2 de 4 Así llegamos a los comienzos de nuestra guerra en 1936, con cuatro asociaciones entre las que figuran los restos de aquella primera Unión y otras tres en las que además de los procedentes de su escisión en abundante número, se incorporan otros muchos ganaderos no asociados anteriormente. Repartidos de esta manera encontramos ya a la mayoría de los ganaderos fundadores de nuestra Asociación. Sin embargo, al término de la guerra en 1939 han mermado o desaparecido muchas ganaderías y por imperio de la Ley todas las asociaciones. En la concepción del nuevo Estado Español, surgido después de la guerra, todas las actividades debían estar necesariamente integradas en el sindicalismo vertical y único para cada actividad empresarial. Así y pese a que continúa existiendo la resistencia de los ganaderos de bravo a asociarse, en 1943, un grupo en su mayoría procedentes de la Unión, así como de la Sociedad de Ganaderos de Toros de Lidia y de la Asociación de Ganaderos de Reses Bravas, –que presidió Juan Belmonte–, se incorpora al Sindicato Nacional del Espectáculo (curioso precedente a tener en cuenta en estos tiempos). Ese grupo pasará, con efectividad en el otoño de 1945, al Sindicato de Ganadería, como Agrupación Sindical o Grupo Sindical de Toros de Lidia. Mientras tanto el resto de ganaderos de bravo sigue sin sindicarse, libres e independientes. Seis años después, en (20 de) junio de 1951 y ante la amenaza de prohibir lidiar a toda ganadería no sindicada, se constituye, la que hoy es nuestra Asociación, en la que se integran todos los ganaderos y ganaderías libres, no asociadas desde el comienzo de nuestra guerra en 1936, que habían resistido todas las presiones anteriores. Sólo la amenaza de no dejarlas lidiar sus ganados, (amenaza que se lleva adelante mediante la O.C. del Ministerio de la Gobernación, Dirección General de Seguridad del 1º de mayo de 1952) las obliga a sindicarse. |
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